Plenas Atenciones

La profundidad y la atención con la que vivimos, depende en gran medida de la atención que prestamos a cada experiencia. En la actualidad hay tantos estímulos, que dejamos de atender y terminamos fragmentando nuestra conciencia. 400.000 millones de bits de información llegan a nuestro cerebro en un momento dado y solo con 2.000 de esos bits, concibe-construye lo que llamamos realidad, lo que podría corresponder  a una 10.000 millonésima parte de la realidad real (excusa, pero valga la redundancia). Con razón decían los maestros hindúes que vivimos en Maya – ilusión-…

La atención se puede definir como la capacidad de seleccionar y concentrarse en los estímulos relevantes. Es decir, la atención es el proceso cognitivo que nos permite orientarnos hacia los estímulos que el cerebro considera importantes y procesarlos para responder en consecuencia.

La atención plena nos conecta con el presente, calma nuestra mente y nos permite encontrar el equilibrio en este mundo frenético. Su práctica es fundamental para saborear el bienestar…

La atención es una facultad humana esencial, no solo para el aprendizaje sino también para la vida misma. Es un proceso complejo que participa prácticamente en todas nuestras actividades diarias. En la actualidad, todo parece conspirar para impedir que estemos atentos. Recibimos muchos estímulos simultáneamente y el efecto de esto es que nos mantenemos con la consciencia fragmentada, por lo que enfocarnos en algo se vuelve a veces a una tarea titánica. Cabe destacar que la atención no es un proceso unitario, sino que existen distintos tipos de atención -atenciones-. Como se puede intuir por la propia definición de atención, esta capacidad cognitiva es de gran importancia, pues la usamos a diario.

Hay técnicas de relajación e introspección que se llaman así porque el observador se limita a captar lo que sucede, tanto a nivel externo como interno desde la perspectiva de un testigo pasivo.

Casi todas las actividades que realizamos se ven interrumpidas constantemente. Si nos detenemos a observar, nos damos cuenta de que muy rara vez tenemos una secuencia completa de atenciones, de manera continua. Comenzamos una tarea y pasan apenas unos momentos antes de que suene alguna alarma en el teléfono o aparezca algún ruido que nos saca del enfoque. La distracción está servida en la mesa a todo momento, en forma de múltiples distractores como ondas en un lago inquieto…

Hoy en día estamos estructuralmente programados para distraernos con facilidad. Gran parte del tiempo, nuestro pensamiento y nuestros sentimientos son erráticos. Lo contrario de la atención plena es actuar en piloto automático, es decir, reaccionar y dejarnos llevar por patrones de pensamiento y conductas habituales. La atención plena nos ayuda a conocer, regular, sanar y transformar  nuestra mente. También nos es de gran ayuda para cuidarla, examinarla, ordenarla y dirigirla.

A lo largo del tiempo se ha hecho evidente que la atención no es un proceso unitario, sino que se puede fragmentar en diferentes “sub-procesos atencionales” o tipos de atención. De este modo, se han ido poniendo diferentes modelos para explicar de la manera más fiel posible cada uno de dichos sub-componentes o tipos de atención.

Simone Weil, filósofa francesa, judía, revolucionaria, apasionada, radical, mística, heterodoxa, nos describe magistralmente porqué se da la atención en nuestros cerebros, por qué prestamos atención: “La atención se haya ligada al deseo. No a la voluntad, sino al deseo. O, más exactamente, al consentimiento”.

Se han ido proponiendo diferentes modelos para explicar de la manera más fiel posible cada uno de los sub-componentes o tipos de atención; el más aceptado es el Modelo Jerárquico de Sohlberg y Mateer (1987, 1989), basado en los casos clínicos de la neuropsicología experimental. Según este modelo, la atención se descompone en:

Arousal: hace referencia a nuestro nivel de activación y al nivel de alerta, así estemos adormilados o enérgicos.

Focalizada: se refiere a la capacidad de centrar nuestra atención en algún estímulo.

Sostenida: se trata de la capacidad de atender a un estímulo o actividad durante un considerable periodo de tiempo.

Selectiva: es la capacidad de atender a un estímulo o actividad en concreto en presencia de otros estímulos distractores.

Alternante: consiste en la capacidad de cambiar el foco atencional entre dos o más estímulos.

Dividida: se puede definir como la capacidad que tiene nuestro cerebro para atender a diferentes estímulos o actividades al mismo tiempo.

Nota que la atención sostenida es la  misma atención focalizada, llevada por un periodo considerable de tiempo, o sea: concentración -con-centra-ción-… La atención selectiva es la que nos lleva a la sostenida cuando inhibimos los distractores. Por otro lado ¿será que la atención dividida es una atención alternante rápida, tanto que no notamos cuando se hace el cambio en el cerebro, en dicha alternancia? Es propia además de cerebros femeninos -no necesariamente de mujeres- en donde la actividad comunicativa intracerebral predomina sobre los cerebros masculinos -no necesariamente de hombres- hasta en un 12%. En otras palabras, cambian tan rápido el enfoque de un objeto de atención a otro y vuelven al primero, que pareciera que es dual task o multitask -en cerebros brillantes-.

Uno de los pioneros de la psicología y de la neurociencia, aunque en ese tiempo no se conocía como tal, fue William James, psicólogo, médico, mentalista científico, filósofo, teólogo, nacido a finales del siglo XIX; investigador que con gran cuidado estudió el tema de la atención. Contra lo que pensaban muchos de sus contemporáneos, James señaló que una experiencia solo se convierte en experiencia como tal, si está mediada por la atención. Cuando alguien no está atento a lo que vive, es como sino lo hubiese vivido. Si algo cuenta para nosotros se debe a que le prestamos atención, de lo contrario, es como si no existiera. Por lo tanto, la realidad que percibimos, siempre es una realidad delimitada por nosotros mismos. Decidimos enfocarnos en ciertos aspectos y pasar por alto otros. ¿Entonces Maya -ilusión- tiene que ver directamente con la atención?

El entrenamiento y desarrollo de la atención plena ofrece la posibilidad de conectar con el presente; de esta forma, la desvinculación con el pasado es posible, al igual que, desprenderse del automatismo diario y las expectativas futuras. Se aprende a conectar con “lo que es”, con “lo que hay”, con “lo que está”.

Se trata de enfocar nuestra mente y nuestros sentidos en el aquí y ahora, momento a momento. Me atrevo a postular que la atención plena es una atención sostenida en el presente; en otras palabras: concentración en el ahora.

El Sistema Activador Reticular Ascendente (SARA), se encarga de regular este tipo de atención y al identificar las zonas del cerebro que participan en este proceso, entendemos el porqué de su magna importancia: se encuentra en estrecha relación con la formación reticular y algunas de sus conexiones, como las áreas frontales, las estructuras límbicas, el tálamo y los ganglios basales. En la formación reticular residen diferentes grupos de células que producen neurotransmisores. Estas células (neuronas) poseen muchas conexiones en todo el sistema nervioso central; ademas, intervienen en la regulación de la actividad de todo el cerebro.

 

 

La formación reticular que se muestra en el esquema es una vía neuronal compleja situada al interior del tallo cerebral y del tálamo. Se encarga de mantener la conciencia o el estado de alerta. Una lesión grave en esta región puede significar un coma profundo y permanente.

 

 

La formación reticular recibe multitud de fibras de tractos sensoriales, y envía estas señales hacia la corteza cerebral. De esta forma, permite que estemos despiertos-conscientes. Una mayor actividad de la formación reticular se traduce en un estado de alerta más intenso. Esta función se lleva a cabo a través de SARA -devuélvete si no te acuerdas-; juega un importante papel en la atención y en la motivación. En este sistema convergen pensamientos, sensaciones internas e influencias externas -¿Consciencia?-

“La atención plena es estar completamente despierto en nuestras vidas. Se trata de percibir la exquisita intensidad de cada momento. También tenemos acceso inmediato a nuestros propios y poderosos recursos internos para la lucidez, la transformación y la sanación”.

-Jon Kabat-Zinn-

En nuestro día a día también empleamos constantemente la atención. Desde que nos levantamos hasta que volvemos a dormirnos, nos valemos de los diferentes tipos de atención para ser efectivos y a veces hasta eficientes…

Hoy en día la atención de las personas es un bien que genera dinero. En este sentido, hace tiempo que dejamos de ser personas, individuos o sujetos, ahora todos somos “usuarios” de algo. Y la atención de los usuarios es un factor que se capitaliza. El like, la consulta a determinado contenidos o a la audiencia, es algo que alguien termina cobrando. El mercado se disputa nuestra atención. Toda la economía digital tiene como uno de sus pilares la captura de la atención de la gente.

Si es posible cultivar y educar la atención. No es un asunto de fuerza de voluntad ni tiene que inducirse a la fuerza. Todas las filosofías orientales hablan de la importancia de la atención plena y promueven métodos para desarrollarla. El primero de ellos es la meditación.

Existen muchos tipos de caminos para comenzar a practicar la atención plena. No obstante, lo principal es empezar a ser consciente del conjunto de pensamientos, sentimientos, sensaciones físicas que experimentamos, así como de todo aquello que sucede a nuestro alrededor. Los niños, cuando están descubriendo el mundo, se muestran muy atentos a lo que les rodea. Pueden pasar un largo rato examinando un juguete u observando como se comporta alguien. Prestar atención es un ejercicio de contemplación, que va acompañado por la capacidad de sorpresa y el interés por descubrir. Para ello, podemos concentrarnos en nuestra respiración y en nuestro cuerpo; por ejemplo, resulta muy útil ponerlo en práctica mientras comemos o justo antes de irnos a la cama: tan solo es necesario reservar 10 minutos al día y en poco tiempo los cambios positivos aparecerán. Se trata de observar como algunas pequeñas acciones pueden llegar a tener un gran impacto en el día a día.

 

Te dejo con: ¡EL PODER DEL AHORA!

docSERsol

 

 

decor

Déjanos un comentario